Siete consejos para la alimentación si nos aislamos por Covid-19

Líquidos, frutas, legumbres, frutos secos y cero comida rápida son algunas de las recomendaciones de los expertos para un confinamiento.
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Engin Akyurt/Pixabay.
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La Academia Española de Nutrición y Dietética y el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas publicaron recientemente unas recomendaciones de alimentación y nutrición para la población, a través de un documento basado en una revisión científica, según el diario ABC. Mar Larrosa, profesora e investigadora del Departamento de Farmacia, Biotecnología y Nutrición en la Universidad Europea, explica los siete consejos para una mejor alimentación si nos aislamos por Covid-19:

1. Mantener una buena hidratación:

La recomendación de ingesta de líquidos es primordial y se debe garantizar el consumo de agua a demanda (según la sensación de sed) o incluso sin dicha sensación, especialmente en personas mayores, garantizando al menos 1,8 litros de líquido al día, prefiriendo siempre el agua como fuente de hidratación.

La profesora Larrosa incide en la importancia de que los mayores, a los que más les cuesta tomar agua probablemente, la ingieran. «Si no les gusta mucho pueden sustituirla por gelatina o incluso tomarla en infusiones y té», opina.

2. Tomar cinco raciones de frutas y hortalizas al día:

Garantizar un consumo de al menos tres raciones de frutas al día y dos de hortalizas es un objetivo a cumplir para toda la población, y por supuesto también para personas con COVID-19 con sintomatología leve en el domicilio.

«Lo mejor es tomar la fruta entera, aunque también puede ser una buena opción preparar batidos en casa, con leche y fruta», aconseja Larrosa. En el caso de que en el supermercado no encontremos la fruta que buscamos, aconseja buscar otras, o, en última instancia, optar tanto por fruta como por verdura congelada.

3. Elegir productos integrales y legumbres:

Se recomienda elegir cereales integrales procedentes de grano entero (pan integral, pasta integral, arroz integral), y legumbres guisadas o estofadas, tratando de cocinar estos alimentos con verduras.

La nutricionista Larrosa aconseja tomar las legumbres preparadas en olla rápida, «pero las de bote son muy saludables también». Las conservas pueden ser también una buena opción, si por ejemplo no encontramos el pescado fresco, «siempre que sean en aceite de oliva o al natural».

4. Elegir productos lácteos bajos en grasa:

Cuando se habla de la recomendación del consumo de leches fermentadas como el yogur, kefir, etc., se hace referencia solo al tipo natural, no el resto de las variedades saborizadas, aromatizadas, con frutas, etc., pues contienen una cantidad importante de azúcar añadido. No existen pruebas de que el consumo de lácteos fermentados ayude de alguna forma en las defensas y a prevenir o disminuir el riesgo de infección.

5. Consumir alimentos de origen animal de forma moderada:

El consumo de carnes (3-4 veces a la semana, pero máximo 1 vez a la semana carne roja – ternera, cordero o cerdo), pescados (2-3 veces a la semana), huevos (3-4 veces a la semana), y quesos debe realizarse en el marco de una alimentación saludable, eligiendo de forma preferente carnes de aves (pollo, pavo, etc), conejo y las magras de otros animales como el cerdo, y evitando el consumo de embutidos, fiambres y carnes grasas de cualquier animal.

6. Elegir frutos secos, semillas y aceite de oliva siempre:

El aceite de oliva es la grasa de aderezo y cocinado por excelencia en la dieta mediterránea española. Los frutos secos (almendras, nueces, etc.) y semillas (girasol, calabaza, etc) también son una excelente opción siempre que sea naturales o tostados evitando los frutos secos fritos, endulzados y salados.

La doctora Larrosa recomienda «un puñado», sobre unos 30 gramos de frutos secos al día.

7. Evitar alimentos precocinados y comida rápida:

El consumo de alimentos precocinados (croquetas, pizzas, lasañas, canelones, etc.) y la comida rápida (pizzas, hamburguesas, etc.) no están recomendados en general en una alimentación saludable, y en particular para los más pequeños.

Debido a su elevada densidad energética (por su elevado contenido en grasas y/o azúcares), su consumo no está recomendado en general, y por lo tanto tampoco en periodos de aislamiento o cuarentena domiciliaria, debido a que pueden aumentar el riesgo de padecer sobrepeso u obesidad y otras patologías asociadas.

La disminución de ejercicio físico y las conductas sedentarias durante el confinamiento y una dieta insana podría aumentar el riesgo de padecer enfermedades crónicas.

CalaBienestar.news by Ismael Cala

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