Sexo de mantenimiento: al rescate del matrimonio

La decisión consciente de tener intimidad física con la pareja, con regularidad y consistencia. Un acuerdo explícito entre las partes.
Cita
Uriel Mont/Pexels.
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¿Sexo de mantenimiento? En un mundo ideal, tu otra mitad y tú se ocuparían bajo las sábanas con la frecuencia e intensidad que lo hicieron en los afortunados meses que duró la luna de miel. Pero esos días parecen muy lejanos ahora, ¿verdad?

Sus carreras, sus trabajos, sus ocupaciones los mantienen corriendo y con horarios que a veces interfieren con las buenas intenciones, a lo que se suma un profundo cansancio físico y mental. Entonces, cuando uno de los dos tiene ganas, el otro está tan mal que solo anhela dormir, comer y dormir.

Cualquiera que sea la causa por la cual su vida sexual está “hasta las patas”, ya es hora de reconocer que no pueden asumir que una situación así de frustrante esté destinada a permanecer para el resto de sus vidas.

Y es aquí donde entra a tallar la recomendación del sexo de mantenimiento, sobre el cual tal vez no hayan escuchado hablar antes.

¿Qué es el sexo de mantenimiento?

Como su nombre lo indica, se refiere a la decisión consciente de tener intimidad física con la pareja, con regularidad y consistencia. Y supone un acuerdo explícito entre las partes.

Esto puede implicar, para la mayor parte de parejas, elegir una noche en el calendario, una vez por semana, por ejemplo. Y supone agendarla, tal cual, agendarla, para que nada ni nadie interfiera con tan importante cita amorosa.

Cuando sugiero esto, muchas parejas reaccionan sin entusiasmo porque, según ellos, sería como hacer el amor “por obligación”. Entonces les pregunto si prefieren esta opción o la otra, que sería “no hacer el amor nunca”. Entonces terminan acogiendo la primera. Y es que realmente son pocas las parejas que, deseando guiarse por la espontaneidad, logran tener la frecuencia y calidad de relaciones sexuales que quisieran. No pueden dejarse guiar por la magia de la ocasión en la que los dos sienten deseo, porque tal vez esa ocasión no llegue. El sexo de mantenimiento les ayudará a darle prioridad al tipo de intimidad que distingue a los esposos de los amigos.

Este método incluye mantener las líneas de comunicación abiertas, practicando la apertura emocional en cuanto a los deseos, gustos y necesidades de cada uno, de manera tal que cada quien sepa lo que la otra persona anhela.

Aclaremos, eso sí, que el sexo de mantenimiento no es una justificación para presionar a la pareja a tener relaciones bajo presión, coerción o cualquier tipo de manipulación que convierta la experiencia en un tipo de abuso.

¿Cómo puede beneficiar a tu matrimonio?

Los matrimonios sin sexo siguen creciendo en número en Estados Unidos y el mundo. Los lechos conyugales parecen muertos. Pero los que viven esta experiencia, saben que la falta de intimidad sexual repercute en su relación a nivel emocional. Ya no son una sola carne. ¿Qué son entonces? ¿Dos amigos viviendo bajo el mismo techo?

¿Con qué frecuencia se debería gozar de la intimidad sexual para beneficio de la relación? La “media” (lo que la mayor parte de la población considera “normal”) es una vez por semana. Y esto podría mantener a ambas partes satisfechas (aunque la mayor parte de hombres desearía más). La Asociación Nacional de Médicos de Estados Unidos recomienda una frecuencia de tres veces por semana, porque beneficia la salud y promueve la longevidad.

El problema para la mayor parte de parejas es la falta de deseo. No hay iniciativa para dar el primer paso. Lo que todos saben es que una vez empezado el acto, éste se vuelve satisfactorio en cuanto ambos ponen de su parte y se olvidan del mundo que los rodea. Por tanto, si la cita amorosa está agendada, ambos se pueden preparar física y mentalmente para el encuentro y propiciar la aparición del deseo, en vez de refrenarlo. De allí la importancia de mantener una “rutina sexual” y respetar la cita agendada, como se respetaría la reunión con el jefe en la oficina.

¿Cómo convertir el sexo de mantenimiento en algo romántico?

Muchas son las opciones y posibilidades que contribuirán a hacer de este encuentro sexual uno que lleve al éxtasis de todos los sentidos, pero mi primera recomendación apunta a lo que se hace en las horas previas.

Durante el día se pueden intercambiar mensajes de texto y de audio eróticos.

En la noche se puede combinar el sexo de mantenimiento con una cita romántica o date, en la que los dos salen a cenar a un restaurante, o a caminar al borde del mar en la playa o a bailar al compás de boleros.

Decoren la habitación en la que harán el amor incorporando velas y aromas. Pongan música romántica de fondo.

¡Jueguen! Cada uno escriba en una hoja de papel algo que le gustaría hacer durante el encuentro sexual y entréguesela al otro. ¡Imaginen que cada quien es un “genio de la lámpara maravillosa” dispuesto a conceder al ser amado todos sus deseos!

Recuerden, eso sí, que se trata de gozar estando los dos relajados y sintiéndose cómodos con lo que se hace en la alcoba.

Con el sexo de mantenimiento no tienen nada que perder. Por el contrario, hay mucho que ganar y no necesariamente va a ser el único sexo que tengan. Siempre habrá espacio para la seducción, la imaginación y la espontaneidad.

www.ladoctoraamor.com

CalaBienestar.news by Ismael Cala

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