Larry King a Ismael Cala: «Nunca aprendí nada cuando estaba hablando»

Fragmento de la entrevista concedida por el legendario Larry King a Ismael Cala. Aparece en el libro "El poder de escuchar". A la memoria del maestro.
Larry King e Ismael Cala.
Larry King a Ismael Cala en California.
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Fragmento de la entrevista concedida por Larry King a Ismael Cala. Aparece en el libro El poder de escuchar. A la memoria del maestro.

Hablar con el maestro de las entrevistas fue un sueño largamente esperado. Primero acordamos conversar por teléfono y luego nos encontramos en su residencia de Beverly Hills, California, para ultimar detalles y hacernos las fotos de rigor. Larry me recibió con la amabilidad propia de un gigante. Le conté que la entrevista sería para este libro, mi primera publicación. «Usted ha sido una inspiración para mí», le dije al presentarme. Él contestó: «¡Oh, feliz de serlo, gracias!».

Quise saber cuándo supo que su destino era convertirse en uno de los más grandes entrevistadores de todos los tiempos, en una celebridad. Larry no necesitó demasiado tiempo para ripostar: «Yo nunca me dije: ‘Voy a ser un gran entrevistador’, aunque siempre quise estar en la radiodifusión. Recuerdo que, cuando era niño, escuchaba todos los programas de la radio, siempre quise estar en la radio o la televisión».

Comodidad en las entrevistas

Larry rememora que cuando empezó ni siquiera sabía que sería un entrevistador. Fue discjockey en Miami y pensó que sería un locutor deportivo. «En un restaurante de Miami Beach presenté un espacio con entrevistas a personas que entraban. Terminaba mi trabajo en la radio e iba todas las mañanas allí. Hacía un programa de una hora y entrevistaba a hombres de negocios y personas que llegaban. Un día, Bobby Darin, el gran cantante, entró al restaurante y lo entrevisté, aunque no estaba preparado para ello. Después vinieron otros famosos, y así arrancó todo. Luego tuve un programa de radio y otro de televisión. Algunas entrevistas me encantaron, me sentía muy cómodo. Me tomó mucha preparación, porque el espacio comenzó sin ningún tipo de producción».

Larry dice que logró mucha comodidad con ese estilo, que sigue siendo el mismo, ya que lo ha trabajado 55 años: «Tomo algo de información y la almaceno en mi cabeza, no me gusta plantearme o memorizar una entrevista. Ni siquiera sé cómo puedo describir mi estilo. Hago preguntas cortas, no uso la palabra ‘yo’, porque creo que es irrelevante. Mi opinión no es importante en absoluto. Las opiniones que cuentan son las del invitado. Me encanta lo que hago. Tenemos que amar lo que hacemos, ser curiosos, cada día hay que aprender más. Mi modelo muy simple: Nunca aprendí nada cuando estaba hablando».

Le pregunté si siempre se consideró un gran escucha o la habilidad la desarrollaría más tarde. Pensó unos cinco segundos y afirmó que siempre lo fue, aunque con el tiempo perfeccionó el estilo. «Si eres curioso, lo que tienes que ser es buen escucha. Voy a ponerle un ejemplo, cuando yo era niño me encantaba el béisbol. Así que unos cuantos nos íbamos a la caza de los Brooklyn Dodgers. Todos los niños querían autógrafos, pero yo no. Esperaba afuera, y cuando los jugadores salían, me iba corriendo a la calle y les hacía preguntas. ¿Qué pasó en el juego? ¿Qué es lo que quieres? ¿Cómo te sientes acerca de esto?».

Larry King: «Si el concepto es aprender, lo que tiene es que escuchar»

Proverbial y fascinante el sentido de la curiosidad de Larry King en sus tempranos años de vida. Aquel niño no oculta su interés por el juego, pero necesita escuchar respuestas, porque estaba allí para aprender. «Así que, si usted va a aprender, si el concepto es aprender, lo que tiene es que escuchar. Creo que fue una evolución natural. Cualquier buen entrevistador tiene que ser un buen escucha».

¿Existe un secreto para que la gente se abra y hable de sus vidas?, vuelvo a la carga hacia el estadounidense: «La mayor parte de ese secreto no se puede enseñar. Se trata del estilo, y yo lo tengo. Mi estilo utiliza mucho la mirada. Los ojos y el contacto visual son fundamentales. Es obvio que no siempre funciona, con esto de los satélites y las entrevistas por teléfono».

Y Larry sube la parada con potentes ejemplos: «¿Qué le dirías a Hitler o a Osama Bin Laden? Tomé las peores personas, pero bueno, lo peor que podemos preguntarles es: ¿Por qué mataste a todos esos judíos? ¿Por qué el 9/11? Si lo haces de ese modo, los pones a la defensiva. Así que mi enfoque sería totalmente diferente. Yo le preguntaría a Osama Bin Laden: Usted fue parte de una de las familias más ricas del Oriente Medio. ¿Por qué vivir esa vida?».

El rey de las entrevistas y el micrófono considera que hay que demostrar interés en ellos como personas. «No estás diciendo que son malvados, no los fustigas, y así logras el objetivo que buscas en la entrevista: comienzan a tener confianza en ti. Eso es todo lo que necesitas. Una vez que hayas establecido la confianza, todo funciona. Frank Sinatra me dijo una vez: ‘Usted hace desaparecer el micrófono, hace desaparecer la cámara’. Si puedes hacer eso, no hay ningún cuerpo que no quiera hablar de lo que hace, porque la gente está orgullosa de lo que hace. Incluso las personas malvadas».

Reitera que el papel principal del entrevistador es aprender, y «no entrevistarse así mismo». Y al pasar al espinoso asunto de las conversaciones con políticos, cree que muchos son extremadamente cuidadosos con lo que dicen, porque no quieren perder ni un voto. «Ellos piensan antes de decir, por eso son los más difíciles. Por tanto, los políticos, en la derecha o en la izquierda, toman muchas precauciones al hablar».

Larry asevera que durante todos estos años le han pagado para escuchar, en vez de para hablar. «Absolutamente», dice. «De hecho, en la mayoría de las grabaciones de Larry King Live en CNN, de otros programas de radio y televisión y del espacio que hago ahora en internet, nueve de cada diez veces el invitado es quien está hablando. Si hablo seis de cada diez veces, entonces no sale un buen programa. Paul Newman me dijo una vez que lo interesante es que el programa se llama Larry King, así que voy a estar de vuelta la próxima noche. Yo estoy para atraer al invitado, pero quiero que él sea la estrella de la noche».

Aún así, el famoso conductor considera que no es el tipo de persona con la que quisieras sentarte al lado en un avión. «Me gusta describir cosas. En mi vida personal me gusta opinar mucho. Sostengo conversaciones de política con mis amigos, pero escucho sus respuestas y no me considero el que más sabe, ni tampoco una maceta para plantas en el jardín. Si quieres ser un triunfador, hay que escuchar bien».

«La parte triste de todo esto», según dijo Larry King a Ismael Cala

Larry hace una pausa para decirle algo a uno de sus hijos. Luego retoma el diálogo y recuerda un debate, hace años, entre Hubert Humphrey, entonces senador de EE UU por Minnesota, antes de ser vicepresidente, y Edward Annis, presidente de la Asociación Médica Americana. Ellos polemizaban sobre el plan Medicare, que estaba en ese momento para su aprobación en el Senado. Annis estaba en contra y Humphrey a favor.

«Los tuve dos horas en televisión. Fue un estimulante debate. Después de la entrevista nos fuimos a cenar y descubrí que ambos habían tenido debates mayores en la universidad. Y me dije: ‘El secreto del buen debate es conocer al otro. Nunca te puede sorprender’. Por lo tanto, en la cena, cada uno tomó el lugar opuesto. Humphrey contra Medicare y Annis a favor. Fue tan bueno este debate como el programa de televisión. ¿Por qué? Porque sabían del otro, y para conocer el otro lado hay que saber escuchar».

Como muchas otras voces en este libro, Larry opina que el abuso de los gadgets y la tecnología está desvaneciendo la conversación cara a cara. «Esa es la parte triste de todo esto», reconoce. «Por ejemplo, no me gustan los mensajes de texto. Yo hablo y escucho, pero no me gustan los SMS. El desarrollo actual de la tecnología es muy bueno, pero todo lo bueno siempre tiene un lado malo. Ahora hay mucha información a través de las máquinas. Los niños son muy rápidos con las máquinas, pero todas esas cosas son impersonales. Hay falta de escucha, de contacto impersonal. La gente hasta se envía mensajes de texto desde una misma habitación. Eso es una locura».

La entrevista más sorprendente de Larry King fue con Nelson Mandela. «Él me enseñó el amor sobre el odio, pues fue capaz de entender a las personas que lo tenían cautivo y no juzgarlos. Esto fue inmensamente impresionante para mí y casi increíble que alguien pudiera ser tan virtuoso, que perdone hasta en ese tipo de circunstancias». Recuerda que Frank Sinatra le decía que siempre estaba nervioso al salir al escenario, y establece un paralelismo: «Si vas a entrevistar, te sorprendes todo el tiempo».

Entre tantos dirigentes, líderes mundiales y celebridades entrevistados considera que, por ejemplo, Bill Clinton es un gran oyente. «Sí, porque se centra en lo que dice, te mira a los ojos y escucha exactamente lo que le estás diciendo y lo absorbe. Da gusto hablarle, porque sabes que te está escuchando. No importa si eres político demócrata o republicano, se puede apreciar que el hombre escucha».

Le pregunto qué pueden hacer los padres para promover la escucha. Y Larry admite que hoy en día esto es muy difícil. «La sociedad es más dura, debido a toda la tecnología. Hablo con mis hijos sobre el tema, los niños son curiosos por naturaleza, son como el hogar de la curiosidad. Trato de dar el ejemplo, me miran y saben que yo hago muchas preguntas. En la casa está claro el concepto de interrogatorio: ¿Qué has hecho hoy? ¿Cómo estuvo la escuela? Yo siempre espero una respuesta. Puedo promover lo que quiero, pero no sé cómo enseñarlo».

Larry King: «Nunca me avergüenzo en el aire»

Larry King confía en el instinto. Para él, tenerlo es saber lo correcto en el momento adecuado. «Nunca me avergüenzo en el aire», dice. «Soy un profesional. Amo mi industria y me encanta mi trabajo. Por supuesto, puedo cometer errores, pero nunca a sabiendas. Pienso que hay una voz interior pero siempre trato de romper las reglas. En el estudio de radio había una frase que decía: ‘en caso de duda, déjela fuera’. Nunca presto atención a eso. Nunca pienso si la que voy a hacer es una buena pregunta o lo que el público piensa de mí. Yo no creo en eso. Me voy con el momento. Confío en el momento. Confío en mis instintos. Mis instintos de vida no siempre son los mejores, no siempre elijo el mejor estado de ánimo o la mejor compañía, pero mi instinto de difusión es mi mejor aliado en la vida».

La estrella admite que nunca agradece comentarios sobre su aspecto físico. «Eso es estúpido», asegura, «pero si alguien me critica en cuanto al contenido, yo lo leo y lo agradezco. No cambio las cosas, no me vuelvo loco». En su casa tiene una sala de trofeos, de premios a la excelencia, que me enseñó cuando fui a visitarle.

Y otra vez  cita a Sinatra: «Me dijo algo que es muy cierto. Hay mucho que decir acerca de la longevidad si usted ha estado en el ojo público por un largo período. No tiene sentido hablar mal, por ejemplo, de Elvis Presley, Los Beatles o de alguien que ha estado al aire durante 50 años. Va a ser muy difícil noquearlos. A alguien le tuviste que haber gustado, algo tienes que haber hecho bien, algo hiciste bien. Yo no soy, y lo sé, un flash que desaparece».

Vísperas de Acción de Gracias de 2012, cuando le visité en Beverly Hills, su decoradora ponía a punto la decoración navideña de la casa. El mismo Larry abrió la puerta y me recibió con sus icónicos tirantes.

Fotos, abrazos y una última pregunta para el genio que mantuvo durante 25 años el mejor programa de entrevistas de la televisión: «¿Cómo los tirantes se convirtieron en su marca registrada?». Y el maestro responde: «Me los probé después de mi cirugía de corazón. La gente llamó y dijeron que les gustaban. Dicen que dan un buen aspecto y es algo refrescante. Son una especie de marca registrada, como dices, y funcionan muy bien. Tengo más de un centenar, algunos enviados por la gente».

Fragmento de la entrevista concedida por Larry King a Ismael Cala. Aparece en el libro El poder de escuchar. A la memoria del maestro.

CalaBienestar.news by Ismael Cala

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