Cómo procesan los niños la muerte de una mascota

Es importante que los niños tengan un espacio al que puedan replegarse en su duelo, opinan los expertos.
Pexels/Pixabay.
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Cuando muere la mascota de la casa, es terrible para todos los involucrados. La muerte puede ser especialmente dramática para los niños, dado que muchas veces desarrollaron una relación estrecha con el animal.

«Eso se debe a que los niños pueden confiarle todo a su perro o su gato. Desarrollan un vínculo profundo, entrañable, porque todo lo que quieran descargar, no tiene como consecuencia ninguna valoración ni ningún comentario», explica Christina Grünig, experta en pedagogía animal. Y añade que la mascota acepta al niño tal como es.

Permitir el duelo

Para los niños, la muerte de una mascota muchas veces es difícil comprender, porque el animal no volverá nunca más. Los padres no deberían ocultar su propio duelo ante los pequeños. O, peor aún, intentar disimular la muerte del animal.

Grünig aconseja además ser muy prudente en la elección de las palabras: «Si los padres, por ejemplo, explican a sus hijos que el animal se fue a dormir para siempre, los niños pueden desarrollar miedo a dormirse».

Crear rituales

Grünig hizo la experiencia de que no solo es importante que los niños tengan un espacio al que puedan replegarse en su duelo sino que también puede ayudar en la elaboración del duelo la creación de rituales. «Eso no quiere decir que haya que enterrar al animal en el jardín. De hecho, eso muchas veces ni siquiera está permitido».

Pero, padres y niños, después de la muerte de la mascota, pueden crear juntos un espacio para el duelo. Por ejemplo, una repisa sobre la cual colocar fotos del animal, quizá alguno de sus juguetes favoritos o su collar.

¿Cuándo es buen momento para una nueva mascota?

Todos los duelos son diferentes en intensidad y duración. Por eso, los padres deberían involucrar a sus hijos en la decisión de incluir en algún momento a un nuevo animal en la vida familiar. Eso puede ser semanas o meses después de la muerte del anterior.

Si la familia decidió de manera conjunta adquirir un nuevo miembro, Grünig recomienda además: «No deberían hacerse comparaciones y hay que prestar atención a que el perro o el gato nuevos no sean vistos como sustitutos del animal fallecido».

CalaBienestar.news by Ismael Cala

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