Carl Honoré, el líder mundial del Movimiento Slow

¿Qué significa ser lento en estos tiempos? Lo explica el inspirador mundial del Movimiento Slow.
Carl Honore
Carl Honore. www.carlhonore.com.
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Galardonado escritor, locutor y conferencista TED, Carl Honoré ha sido aclamado como «el evangelista más importante del mundo para el Movimiento Slow«. ¿De qué de trata ese movimiento? Lo sabremos inmediatamente.

Después de trabajar con niños de la calle en Brasil, Carl Honoré cubrió Europa y América del Sur para The Economist, Observer, The Miami Herald, Houston Chronicle y Time, entre otras publicaciones. Su libro Elogio de la Lentitud examina la compulsión por la prisa y la tendencia global a poner los frenos.

¿Consideras que el Movimiento Slow es anti-veloz?

¡Por supuesto que no! No soy un extremista de la lentitud. Me encanta la velocidad. Pero ir más rápido, no siempre es mejor. «Ser lentos» significa hacer todo a la velocidad correcta: rápido, lento o el ritmo que mejor funcione. «Ser lentos» significa estar presente, viviendo cada momento al máximo, poniendo calidad antes de cantidad en todo, desde el trabajo y el sexo hasta la alimentación y la crianza de los hijos.

¿Qué te inspiró a adoptar la lentitud?

Una llamada de atención personal. Me sorprendí cuando caí en cuenta que estaba admirando un libro de cuentos de «un minuto» para dormir («¡Blanca Nieves en 60 segundos!»). De repente noté que había estado «corriendo» a lo largo de mi vida, en lugar de vivirla.

Pero, si disminuimos nuestra velocidad, ¿la vida nos va a pasar por encima?

Al contrario. La vida es lo que está pasando aquí y ahora, y tan solo disminuyendo tu velocidad puedes vivirla al máximo. Si siempre estás corriendo, solo estarás tocando la superficie de las cosas.

¿Cómo cambió tu vida desde que has disminuido el ritmo?

Cada momento de mi día solía ser una carrera contra reloj. Desde entonces, nunca me he vuelto a sentir agobiado o apurado. Hago menos cosas, pero las hago mejor y las disfruto. Estoy más saludable y tengo más energía. En el trabajo, soy mucho más productivo y creativo. También dispongo de tiempo para disfrutar de esos pequeños momentos que le dan sentido y alegría a la vida: leerles a mis hijos, compartir una copa de vino con mi esposa, charlar con un amigo, detenerme para contemplar una hermosa puesta de sol. Ahora me siento mucho más vivo.

¿Por qué hoy día vivimos tan rápido?

Por un montón de razones. La rapidez es divertida, atractiva, te sube la adrenalina. Es como una droga a la cual nos volvemos adictos. Al mismo tiempo, el mundo se ha convertido en un gigante bufé de cosas que hacer, consumir, experimentar, y nosotros nos apresuramos por tenerlo todo. El lugar de trabajo actual también nos fuerza a trabajar más rápido y por más tiempo. A la misma vez, la tecnología nos incentiva a hacer todo cada vez más rápido.

¿Cuál es el principal obstáculo para reducir la velocidad en este mundo de paso rápido?

El miedo. Gracias al poderoso tabú contra la lentitud, solo el hecho de pensar en reducir la velocidad de nuestras vidas nos hace sentir miedo, culpabilidad o vergüenza. Esto, sin contar el miedo de estar solos con nuestros pensamientos. La rapidez es a menudo un instrumento de negación, una forma de evitar los problemas más profundos. En lugar de enfrentar lo que está mal en nuestras vidas, nos volvemos más apurados y ocupados.

Disminuir la velocidad puede ser el antídoto para eso. Nos permite reflexionar sobre preguntas importantes como: ¿Quién soy? ¿Cuál es mi propósito? ¿Qué clase de vida debería estar encaminando? ¿Cómo puedo contribuir para que el mundo sea un lugar mejor? Estas preguntas pueden ser incómodas, pero enfrentarlas trae un mayor sentido a nuestras vidas.

¿Moverse con lentitud también está ganando terreno en el trabajo?

Por supuesto. Empresas con visión de futuro, en todo el mundo, están buscando maneras de ayudar a su personal para disminuir la velocidad. Dándoles más control sobre sus horarios, les permiten trabajar a sus propios ritmos, acelerando y desacelerando cuando les convenga. Limitando sus horas de trabajo. O creando espacios tranquilos para hacer yoga, recibir masajes o incluso tomar una siesta durante la jornada laboral. La nueva tendencia hacia la meditación o la plenitud mental en el mundo corporativo, es otra señal de que nos estamos despertando y orientando más hacia la desaceleración de nuestras vidas.

Carl Honoré, ¿cuáles son tus consejos generales para desacelerarse?

Hacer menos. Comprar menos. Consumir menos. Conducir menos. Desconectarte más. Caminar más. Escuchar más. Dormir más. Dejar la multitarea y hacer una sola cosa a la vez. Incluir momentos lentos y rituales en tu horario. ¡Acoge a la tortuga que llevas por dentro!

CalaBienestar.news by Ismael Cala

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