Actividad física para tratar la depresión grave, recomiendan expertos

Con la contracción muscular se segregan hormonas que producen un efecto sincrónico en diferentes órganos.
Depresión
Nathan Cowley/Pexels.
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Actividad física para tratar la depresión grave. La psiquiatra Nagore Iriarte ha afirmado que la actividad física, diseñada y supervisada por educadores físico-deportivos, es «una parte fundamental» en el abordaje de la depresión grave. Esto se debe a su impacto positivo en los síntomas de la enfermedad: «ayuda de manera muy notable a mejorar el estado de ánimo y reduce la ansiedad».

Las especialistas han abogado por «implementar y extender en los servicios de salud mental la prescripción de ejercicio físico reglado como parte fundamental del tratamiento». Además, han puesto de manifiesto «la importancia» del ejercicio físico en el manejo del trastorno depresivo mayor. Esta es una enfermedad muy prevalente y muy discapacitante.

«Se caracteriza por una tristeza profunda y una pérdida del interés. Además de una amplia gama de síntomas emocionales, cognitivos, físicos y del comportamiento como irritabilidad, el llanto, el aislamiento social, la pérdida del interés y del placer de las actividades en la vida cotidiana. También se caracteriza por manifestar sentimientos de culpa e inutilidad», ha descrito la doctora Iriarte.

«La principal característica, a diferencia de otros trastornos depresivos, es que los síntomas del trastorno depresivo mayor traen consigo disfunción a nivel familiar, social y laboral. Estos impiden e incapacitan al paciente para realizar las tareas del día a día a día y por eso es considerada una enfermedad mental grave, según Iriarte.

Así, la experta ha detallado que los tratamientos que se emplean para su abordaje «son terapias psicológicas y terapias farmacológicas con antidepresivos».

Actualmente «se están realizando otras intervenciones como la actividad física supervisada, que ya puede considerarse una parte importante del tratamiento del trastorno depresivo mayor».

Actividad física para tratar la depresión grave: las hormonas

Por su parte, la Dra. Sara Maldonado-Martín ha especificado que «el desconocimiento del poder del ejercicio físico es porque se cree que solo es una acción músculo-esquelética». Sin embargo, «cada vez que se realiza la contracción muscular se segrega una cantidad de hormonas que hacen un efecto sincrónico en diferentes órganos a la vez».

Al mismo tiempo, explica, «hacen su efecto en el hueso, en el hígado y en las células grasas; estimulando, por tanto, los metabolismos de la glucosa y los lípidos, por ejemplo». Este efecto, prosigue, también incluye al cerebro. «Esto no se puede conseguir con ninguna pastilla», ha indicado.

Si no se hace ese ejercicio físico, no se van a segregar esas hormonas, llamadas mioquinas. Las personas con trastornos mentales graves no suelen llevar hábitos saludables de vida, lo que complica el pronóstico de la enfermedad.

A nivel cerebral, el ejercicio físico genera la secreción de beta-endorfinas, que están relacionadas con el placer y con la sensación de bienestar. Y produce disminución de los síntomas depresivos. También, según ensayos clínicos realizados, aumenta factores neurotróficos como el BDNF, relacionado con la neurogénesis en áreas concretas del cerebro, según la psiquiatra.

CalaBienestar.news by Ismael Cala

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